Echoes of Aincrad ¿Es el juego de SAO que esperábamos?

Desde hace muchos años, los fans de Sword Art Online nos hemos hecho la misma pregunta: ¿Cómo sería un videojuego que nos permitiera experimentar, aunque fuera en parte, el sufrimiento que vivieron los jugadores atrapados en Aincrad? Tras varias entregas protagonizadas por Kirito y el resto de personajes, que adaptaban los acontecimientos del anime con ciertas libertades narrativas, por fin nos encontramos con un título que da un paso más allá. En esta ocasión, la propuesta busca que el jugador viva de primera mano esa sensación de incertidumbre, peligro y supervivencia que marcó a miles de jugadores dentro del mundo de Sword Art Online.

Sword Art Online: Echoes of Aincrad ya se encuentra disponible para PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC, contando con doblaje en japonés y subtítulos en español. Además, para los amantes del formato físico (que sabemos que sois muchos), el juego también dispone de una edición física estándar para PlayStation 5 y Xbox Series X, una opción ideal para quienes siguen disfrutando de ampliar su colección en las estanterías.

Historia

Sword Art Online: Echoes of Aincrad nos devuelve al punto de partida del universo de Sword Art Online, transportándonos al mítico castillo flotante de Aincrad, un inmenso mundo virtual compuesto por cien plantas (Aunque en el juego, la historia transcurre en dos plantas). Lo que en un principio debía convertirse en una revolucionaria experiencia de realidad virtual termina transformándose en una auténtica pesadilla cuando Akihiko Kayaba revela que los miles de jugadores conectados han quedado atrapados en el juego. Desde ese momento, no existe ninguna forma de cerrar sesión y la única manera de regresar al mundo real pasa por conquistar las cien plantas del castillo. La amenaza es tan real como aterradora: morir dentro del juego significa también perder la vida en el mundo real.

A diferencia de otras adaptaciones de la franquicia, Echoes of Aincrad deja a un lado el papel protagonista de Kirito para permitirnos jugar con nuestro propio personaje. Encarnamos a un antiguo beta tester de Sword Art Online que, gracias a los conocimientos adquiridos durante la fase de pruebas, afronta con cierta ventaja los primeros momentos de esta tragedia. Sin embargo, Aincrad pronto demuestra que ya no es exactamente el mismo mundo que conocíamos. Nuevos acontecimientos, peligros inesperados y cambios en su estructura obligarán al jugador a adaptarse constantemente mientras une fuerzas con otros supervivientes para avanzar planta a planta y luchar por recuperar la libertad.

Adentrándonos en Aincrad…

Los primeros compases de la aventura sirven como tutorial y transcurren durante los últimos días de la beta de Sword Art Online, justo antes de que tengan lugar los fatales acontecimientos que marcarán el inicio de la historia. Durante esta introducción podremos familiarizarnos con las mecánicas básicas del juego mientras damos los primeros pasos con nuestro personaje.

Antes de comenzar la aventura, el juego nos permite escoger el nivel de dificultad y personalizar el nombre de nuestro protagonista, más adelante se nos permite cambiar su apariencia. Además, los jugadores más valientes podrán activar el modo de muerte permanente, una opción pensada para quienes deseen experimentar una sensación mucho más cercana a la vivida en el anime.

Avanzando con cautela por el entorno

Habría sido fantástico poder explorar las cien plantas que componen originalmente Aincrad. Sin embargo, eso habría supuesto un desarrollo prácticamente inabarcable. En su momento, Bandai Namco explicó que, en lugar de recrear las cien plantas, optaron por diseñar cada una de las 2 disponibles con una escala mucho mayor y un nivel de detalle enorme, alcanzando aproximadamente los 10 km² por planta.

Aunque no sea exactamente lo que muchos habríamos imaginado, lo cierto es que no faltarán lugares por descubrir. Eso sí, no estamos ante un mundo abierto al uso, sino frente a escenarios lineales con amplias zonas interconectadas que invitan a la exploración. A lo largo de nuestra aventura encontraremos objetos para recolectar, cofres con recompensas, numerosos enemigos y zonas seguras que, además de desbloquear partes del mapa, funcionan como puntos de control donde reapareceremos en caso de caer derrotados.

Las zonas seguras también funcionan como puntos de viaje rápido, permitiéndonos desplazarnos entre todos los puntos de control que hayamos desbloqueado previamente. Eso sí, conviene tener en cuenta que, al utilizar la opción de descanso, todos los enemigos derrotados en la zona volverán a aparecer. Durante la exploración también encontraremos distintos puntos de investigación que aportan contexto sobre la ubicación en la que nos encontramos, ampliando el trasfondo de Aincrad.

No es un juego en el que sea fácil perderse. Los escenarios son bastante lineales y, aunque esconden algunos caminos secundarios y zonas ocultas, normalmente es cuestión de explorar un poco para acabar encontrándolos. La exploración resulta bastante cómoda y en ningún momento da la sensación de estar dando vueltas sin saber a dónde ir.

Para orientarnos mejor podemos consultar el mapa en cualquier momento. A medida que vayamos desbloqueando las zonas de descanso, este irá mostrando más información, haciendo mucho más sencillo localizar los distintos puntos de interés. Además, también podemos colocar marcadores para señalar el lugar al que queremos dirigirnos y movernos por el escenario con mayor facilidad.

Explorando mazmorras aleatorias

Como ya te comentábamos anteriormente, no faltarán lugares por explorar y uno de los más interesantes son las mazmorras. Se trata de escenarios con estructura de laberinto cuyos pasillos cambian cada vez que comenzamos una nueva misión, por lo que nunca recorremos exactamente el mismo camino.

Explorar cada rincón merece la pena, ya que podremos encontrar cofres con distintos objetos y recursos. Eso sí, cuanto más nos adentremos en la mazmorra, mayor será el riesgo, por lo que en más de una ocasión tendremos que decidir si seguir buscando recompensas o avanzar hasta la siguiente zona segura.

Estas zonas seguras funcionan de forma algo distinta al resto del juego. Desde ellas únicamente podremos teletransportarnos de vuelta a la ciudad y, además, el mapa no se descubre al descansar, sino que se va revelando poco a poco conforme exploramos cada pasillo de la mazmorra.

La preparación y el descanso en la ciudad o pueblo

A diferencia de anteriores entregas, donde los asentamientos transmitían algo más de vida y conseguían dar la sensación de estar dentro de un VRMMORPG, aquí esa parte se siente bastante más limitada. Sí veremos personajes paseando por los asentamientos, pero más allá de dar ambiente, apenas interactúan con nosotros y da la impresión de que simplemente están ahí como decoración.

A medida que avanzamos en la historia iremos desbloqueando nuevos asentamientos. Al llegar por primera vez los encontraremos completamente abandonados, aunque, una vez quedan restaurados, los habitantes regresan poco a poco y la zona vuelve a cobrar vida. Esto nos permite acceder a nuevas misiones secundarias, utilizar los distintos servicios disponibles en cada localidad e interactuar con los NPCs que la habitan. Además, cada asentamiento cuenta con un terminal que nos permite viajar rápidamente entre las distintas zonas que ya hayamos descubierto.

La mayor parte del tiempo la pasaremos visitando los pocos servicios del asentamiento. En la posada encontraremos el baúl desde el que podemos cambiar el equipamiento de nuestro personaje y de los compañeros, además de mejorar nuestros atributos. También tenemos al comerciante, donde podremos comprar, vender y fabricar objetos, mientras que el herrero nos permitirá mejorar el equipo, crear nuevas armas y armaduras o sintetizar equipamiento para heredar los EX-Mods de unas piezas a otras.

Para no tener que recorrer la ciudad cada vez que necesitemos alguno de estos servicios, el juego incorpora un sistema de viaje rápido entre las distintas instalaciones. Es una función que se agradece porque evita desplazamientos innecesarios, aunque no quita que el asentamiento termine dando la sensación de ser un escenario con personajes de fondo más que una ciudad con vida propia.

Todas las misiones del juego, tanto las principales como las secundarias, se aceptan desde el terminal que encontramos en la ciudad. Desde ahí podremos consultar las disponibles, elegir la que queremos realizar y acceder a toda la información relacionada con cada una de ellas.

Una vez aceptemos la misión, solo tendremos que escoger al compañero que nos acompañará durante la expedición. Hecho esto, el juego nos teletransportará directamente a la zona donde se desarrolla la misión, evitando desplazamientos innecesarios y permitiendo entrar en la acción de forma prácticamente inmediata.

Un sistema de progresión con bastante profundidad

La progresión de esta entrega deja a un lado el clásico sistema de clases para convertir las armas en el verdadero eje de la evolución del personaje. El arma que decidamos utilizar marcará nuestro estilo de combate y, conforme avancemos, iremos desarrollando un mayor dominio sobre ella. El juego ofrece seis tipos de armas con características muy diferenciadas, desde la versatilidad de la espada y escudo hasta el enorme poder de las armas a dos manos, pasando por opciones mucho más ágiles como la daga o el estoque y otras enfocadas a romper la defensa rival, como la maza.

Ese dominio se traduce en experiencia para cada arma, permitiendo desbloquear nuevas habilidades de las difereentes armas a medida que derrotamos enemigos. En lugar de limitarse a subir de nivel, el juego recompensa la especialización sin impedir que podamos experimentar con distintos estilos de combate antes de decidir cuál se adapta mejor a nuestra forma de jugar.

La evolución también pasa por la herrería, donde es posible mejorar las armas, fabricar nuevo equipamiento y combinar los EX-MOD (habilidades pasivas) para incorporar diferentes bonificaciones. A ello se suman los puntos de crecimiento que obtenemos al subir de nivel y que podemos invertir en atributos como fuerza, destreza, agilidad, inteligencia, vitalidad, resistencia o mente, permitiendo orientar el desarrollo del personaje hacia el estilo que mejor encaje con nuestro equipo.

Todo este sistema queda respaldado por el Rango Cardinal, un indicador que refleja el progreso general de la aventura y que determina tanto el equipo que podemos fabricar o adquirir como la dificultad de los enemigos y la calidad de los objetos que obtendremos. De esta manera, todas las mecánicas de progresión terminan conectándose entre sí y consiguen que el avance del personaje resulte constante durante toda la partida.

El sistema de combate

Nuestro personaje cuenta con tres barras. La primera es la clásica barra de PS, que representa la vida. Cuando llega a cero quedaremos incapacitados y volveremos al último punto de control que hayamos activado. La segunda es la barra de energía, que se consume al realizar prácticamente cualquier acción física, como atacar, saltar, esquivar o esprintar. Cada una de estas acciones consume una cantidad distinta, por lo que no podremos realizarlas de forma continuada si agotamos la barra. Por último, tenemos la barra de PE, que representa la fortaleza mental del personaje. Esta barra se utiliza para lanzar las distintas habilidades y cada una consume una cantidad determinada de PE, dependiendo de cuál utilicemos.

Independientemente del arma que decidamos equipar, siempre tendremos acceso a un ataque ligero, un ataque pesado y un ataque aplastante, que se ejecuta manteniendo pulsado el ataque pesado durante unos segundos. A medida que golpeamos a los enemigos puede aparecer un marcador de rotura, fácilmente reconocible por su color azul. Cuando esto ocurre, podremos lanzar un ataque pesado para destruir una de sus partes, debilitándolos y facilitando el combate. Algunos enemigos cuentan con blindaje, por lo que antes será necesario romper poco a poco su guardia a base de ataques. Además, cuando ciertos enemigos tienen la vida baja, también podremos ejecutar estas roturas para destrozar partes de su cuerpo.

No todo consiste en atacar sin parar, ya que la defensa también tiene bastante importancia durante los combates. Si esperamos el momento adecuado podremos realizar tres tipos de cortes: el corte de parada, el corte de esquiva y el corte de retorno. El primero se activa al realizar un bloqueo perfecto y, si pulsamos el botón en el momento indicado, nuestro compañero realizará un ataque de apoyo. El corte de esquiva funciona de forma similar, pero se activa tras realizar una esquiva perfecta, mientras que el corte de retorno puede ejecutarse cuando aparece un anillo azul sobre el enemigo, indicando el instante exacto para responder.

Los compañeros que nos acompañan también tienen bastante importancia durante los enfrentamientos gracias a una inteligencia artificial que responde bastante bien. Podemos dejarlos en modo libre para que prioricen a los enemigos que no tenemos fijados o activar el modo intercambio para que centren sus ataques en el mismo objetivo que nosotros. Además, también podemos utilizar los objetos consumibles que llevemos equipados en los accesos rápidos siempre que los necesitemos.

Si durante un combate conseguimos esquivar los ataques enemigos sin dejar de presionar al rival, entraremos en un estado de concentración total. Mientras se mantenga activo recibiremos varias ventajas, como un aumento del daño, una mayor duración de las ventanas de corte y de las esquivas, una mayor probabilidad de noquear a los enemigos y un menor consumo tanto de PE como de energía. Es un estado que recompensa jugar con precisión, encadenando ataques y esquivas en el momento justo.

A todo esto se suman las habilidades de apoyo de nuestros compañeros. Para utilizarlas necesitaremos PE de apoyo, un recurso que se va llenando a medida que golpeamos a los enemigos. Una vez esté disponible, podremos activar la habilidad correspondiente para recibir ayuda durante el combate.

Cada compañero cuenta con habilidades diferentes, por lo que merece la pena ir cambiándolos según la misión o el tipo de enemigo al que nos vayamos a enfrentar. Algunos resultarán más útiles en determinadas situaciones que otros, así que elegir bien quién nos acompaña puede facilitarnos bastante algunos combates.

Diferentes tipos de enemigos

En el juego nos encontraremos con tres tipos principales de enemigos. Los primeros son los enemigos comunes que, aunque individualmente no representan una gran amenaza, pueden complicar bastante las cosas cuando aparecen en grupo o consiguen rodearnos sin que nos demos cuenta.

Después están los enemigos de élite, bastante más resistentes y peligrosos que los normales. Suelen contar con ataques más contundentes y obligan a jugar con algo más de cuidado, ya que un descuido puede costarnos una buena parte de la vida. Además, el nivel de los enemigos escala con el nuestro hasta cierto límite. Para seguir aumentando ese límite será necesario subir el rango Cardinal, ya que es este el que determina el nivel máximo al que pueden llegar.

Por último, tenemos a los jefes, los enemigos más duros de toda la aventura. Cada uno cuenta con sus propios patrones de ataque y mecánicas, por lo que tendremos que aprender a leer sus movimientos si queremos derrotarlos, especialmente en las dificultades más altas o si nos animamos a jugar en el modo de muerte permanente.

Un mundo detallado a la altura

La franquicia sigue apostando por su característico estilo anime, algo que encaja perfectamente con la identidad de la saga. Los escenarios presentan un buen nivel de detalle y ofrecen suficiente variedad para que la exploración resulte agradable. También encontraremos una buena cantidad de enemigos y diseños de NPC, aunque, como suele ocurrir en este tipo de juegos, muchos de ellos reutilizan el mismo modelo cambiando únicamente algunos colores o pequeños detalles.

Las animaciones están bien resueltas y los efectos visuales acompañan bastante bien a los combates, especialmente cuando utilizamos habilidades o realizamos ataques especiales. En líneas generales, el apartado gráfico cumple con nota, aunque durante nuestra partida nos hemos encontrado con algunos fallos puntuales.

Por ejemplo, en determinadas escenas los NPC siguen caminando mientras se desarrolla un diálogo y terminan quedándose atascados contra los personajes que están conversando. También hemos visto alguna conversación en la que la sincronización labial no termina de ser del todo correcta, aunque son casos aislados y no es algo que ocurra con frecuencia. A esto se suman algunas pequeñas caídas de rendimiento durante las cinemáticas que se reproducen al desbloquear un nuevo asentamiento.

Increíbles melodías

El juego cuenta con una banda sonora formada por 90 pistas que iremos escuchando a medida que avancemos en la aventura. La música ha sido compuesta por Takayasu Sodeoka (del estudio beam), junto a Jacopo Trifone y Daniel Beijbom, quienes se han encargado de crear todas las piezas instrumentales que acompañan tanto la exploración como los combates.

En líneas generales, la banda sonora cumple muy bien su función, alternando temas más tranquilos durante la exploración con otros de mayor intensidad cuando comienza la acción. Sin buscar un protagonismo constante, consigue acompañar cada situación de forma natural y encaja perfectamente con el tono del juego.

Por su parte, el tema de apertura, «Live to Survive», está interpretado por la cantante Aimer, con la participación de Ryota Nakano. Es una canción que refleja bastante bien el espíritu de la aventura y sirve como una buena carta de presentación antes de comenzar la historia.

Duración estimada

Sobre el papel, la aventura puede durar entre 30 y 40 horas, aunque todo dependerá de la cantidad de contenido que quieras completar, la dificultad que elijas y el modo de juego con el que afrontes la partida. Si decides dedicarle tiempo a las actividades secundarias y exprimir todo lo que ofrece, es fácil superar las 60 horas de juego.

Es un título que invita a jugar sin prisas, explorando cada zona, completando misiones y descubriendo poco a poco todo el contenido disponible. Al final, la duración dependerá mucho de cómo prefieras disfrutar de la experiencia y del tiempo que quieras invertir en ella.

Conclusión

Desde el primer momento nos quedó claro que Bandai Namco entendió cuál era el sueño de muchos fans y buscó hacerte vivir en Aincrad como un jugador más, en lugar de volver a controlar a Kirito por enésima vez. Poder crear nuestro propio personaje y recorrer parte de este mundo desde una perspectiva diferente es, sin duda, uno de los mayores aciertos del juego.

Eso sí, creemos que la sensación de estar dentro de un VRMMORPG podría haberse llevado un paso más allá. Se echa en falta encontrarse con otros «jugadores» explorando los escenarios, formando grupos, luchando contra monstruos o incluso con jugadores PK, algo que sí transmitían mejor otras entregas como Sword Art Online: Hollow Realization. Son pequeños detalles que habrían hecho que el mundo resultase mucho más vivo y creíble.

Aun así, el juego consigue ofrecer una parte de esa experiencia con la que muchos fans llevábamos años soñando. No es la simulación perfecta de un VRMMORPG, pero sí una propuesta que sabe aprovechar muy bien el universo de Sword Art Online y que puede ser un punto de partida muy recomendable tanto para los seguidores de la saga como para quienes quieran adentrarse por primera vez en este mundo.

Lo mejor

  • Por fin puedes vivir Aincrad como tu propio personaje.
  • La ambientación está muy conseguida.
  • El sistema de combate es dinámico y entretenido.
  • La historia consigue mantener el interés sin depender constantemente de Kirito como protagonista.
  • Es el juego que más se acerca a la fantasía de vivir un VRMMORPG de SAO.

Lo peor

  • El mundo se siente demasiado vacío.
  • Se echan en falta eventos dinámicos, jugadores PK, gremios activos, comerciantes o situaciones espontáneas.
  • Muchas misiones terminan siendo repetitivas.

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