
El legado espiritual de The Legend of Zelda sigue muy presente en la industria, y Square Enix lo demuestra con The Adventure of Elliot: The Millennium Tales que llegó el pasado 18 de junio para todas las plataformas. Esta nueva aventura mezcla acción, exploración y un hermoso estilo HD-2D (que ya nos enamoró con otros títulos como Octopath Traveler) para dar forma a un JRPG clásico en apariencia, pero con suficientes ideas propias como para sentirse especial.
No estamos ante un juego que intente reinventar el género desde cero, sino ante una propuesta que entiende muy bien qué hace funcionar a una aventura que intenta parecerse a los juegos antiguos: un mundo lleno de secretos que no se pueden descubrir desde el primer momento, herramientas que abren nuevos caminos, combates a tiempo real, mazmorras con multitud de pisos, viajes temporales y una sensación constante de descubrimiento. Y cuando todas esas piezas encajan, Elliot consigue algo que no siempre es fácil: que avanzar sea tan satisfactorio como perderse por el camino.
Historia: Un cuento hecho videojuego
«Érase una vez un mundo donde convivían humanos, magia y monstruos » – Con esta premisa conocemos a Elliot, un joven huérfano que acabó convirtiéndose en aventurero gracias a su destreza con la espada, el arco y su deseo de cuidar a la gente que vive en el orfanato donde pasó la mayoría de sus años.
La historia arranca cuando el reino de Huther pide ayuda a este confiable héroe, ya que la barrera que los separa de los monstruos y peligros del mundo salvaje está a punto de desaparecer. Elliot acepta la misión y se embarca en una aventura mucho más grande de lo que parecía en un primer momento, viajando por diferentes líneas temporales y descubriendo secretos que nunca habría imaginado.
La historia tiene ese aire de cuento clásico que funciona muy bien dentro del género. No busca crear algo nunca visto, pero sí construir una aventura con alma, con personajes secundarios que se hacen un hueco en nuestro corazón y con una historia que sabe mantener el interés mientras avanzamos de una era a otra.

Jugabilidad: Una aventura clásica en un mundo moderno
Como ya he citado anteriormente, The Adventure of Elliot apuesta por un movimiento clásico, pero lo hace con bastante acierto. El control se siente ágil, preciso y suficientemente divertido como para que la exploración no resulte pesada. Podemos saltar, atacar, protegernos con el escudo y usar diferentes herramientas que vamos encontrando en diferentes cofres explorando, aunque el juego no cuenta con una esquiva como tal. Si un enemigo va a golpearnos, tendremos que apartarnos corriendo o recurrir al escudo.
El escudo, de hecho, tiene más importancia de la que podría parecer al principio. Al usarlo, aparece una barra de resistencia que se va reduciendo con cada golpe bloqueado. Si llega a cero, perderemos su uso durante un tiempo de recarga, obligándonos a medir bien cuándo defendernos y cuándo movernos.
El salto, por su parte, no convierte el juego en una aventura de plataformas pura, pero sí tiene utilidad en determinados ataques enemigos y en zonas donde podemos caer al vacío.

Combate y multitud de armas
Aunque Elliot empieza apoyándose principalmente en la espada, Square Enix va ampliando poco a poco nuestras posibilidades con nuevas armas y utensilios: bombas, lanzas, martillos y otras herramientas no solo cambian la forma de luchar, sino que también tienen un papel importante durante la exploración.
Las bombas, por ejemplo, cuentan con un tiempo de explosión y un área de efecto, pero también sirven para abrir caminos ocultos o despejar zonas obstruidas. La lanza permite atacar desde una distancia mayor, algo muy útil contra enemigos que son agresivos a corta distancia. A todas las armas podremos equiparles magicitas que son habilidades que encontraremos en cofres y que podremos crear en las ciudades con ayuda del creador de magicitas. Este sistema funciona como una especie de «gacha» donde usaremos fragmentos de magicita para conseguir de forma aleatoria magicitas. Al principio no podremos elegir de qué arma vamos a conseguir, pero luego sí podremos decidir de cuál queremos. Las magicitas pueden ser de 1 estrella a 4 estrellas, y para aumentar el ratio y conseguir que nos salgan mejores, tendremos que ir subiendo el nivel de la forja gastando dichos fragmentos.
Estas habilidades se activan manteniendo pulsado el botón de ataque, con una animación visual a modo de aura que va creciendo hasta avisarnos de que el golpe está listo.

Faie: Mucho más que una simple compañera
Quienes probaron la demo recordarán que Heuria, la princesa del reino, nos acompañaba de manera telepática y nos curaba. Sin embargo, el juego no tarda demasiado en presentar a la verdadera compañera de viaje: Faie, un hada que nos sacará las castañas del fuego en más de una ocasión.
Faie es bastante habladora, eso es innegable, pero a diferencia de otros acompañantes clásicos del género, resulta útil durante buena parte de la aventura. Su papel no se limita a darnos indicaciones, ya que conforme avanzamos obtendrá poderes únicos que serán necesarios para acceder a determinadas ubicaciones especiales o mazmorras principales.
Estos poderes se consiguen en templos situados de camino a zonas importantes de la historia, funcionando como pequeñas pruebas donde aprendemos nuevas habilidades. Por ejemplo, Faie podrá arder en llamas, haciendo daño a ciertos enemigos o activando mecanismos que requieran ese elemento. También aprenderá un movimiento que permite a Elliot desplazarse a gran velocidad, ideal para superar pruebas contrarreloj o explorar más rápido.
Lo interesante es que estas habilidades no se quedan ahí, ya que también pueden mejorarse en sus respectivos templos ocultos repartidos por los mapas.

Exploración: Viajar entre eras cambia el mundo
Evidentemente, uno de los elementos más interesantes de The Adventure of Elliot y que hace que sea diferente al resto de géneros, es el viaje entre diferentes líneas temporales. El juego nos permite movernos entre varias eras a través de unas puertas ancestrales que al principio son todo un misterio. Cada era representa un avance o suceso importante, como la Era de la Magia o la Era de la Reconstrucción.
El mapa es el mismo en cada era, pero la ubicación de ciertas entradas y cofres cambia continuamente, por lo que te anima a seguir investigando. Un puente puede estar roto en una época y disponible en otra, unas piedras pueden haber cedido permitiendo el paso, o una mazmorra puede aparecer deteriorada en una línea temporal y prácticamente intacta en otra.
Así acabaremos investigando de cabo a rabo las cuatro eras, buscando desde cofres hasta documentos de texto, gatos y fragmentos vitales. Además las mazmorras cambian según la era por lo que en alguna sólo podremos coger un tesoro y en otras podremos enfrentarnos al jefe final.

Misiones secundarias: Elliot debe prepararse como todo buen aventurero
Y si todo lo anterior no te ha parecido suficiente, el juego también incluye multitud de misiones secundarias. Estas se van desbloqueando a lo largo de la historia principal y el propio juego te avisará de que hay una nueva disponible en pantalla. Desde el menú, te da la pista de dónde empieza, pero debes ser tú quien tiene que buscar al personaje para poder comenzarla.
Una vez desbloqueada, en el mapa se nos señalará la zona donde debemos ir. Algo que sinceramente se agradece habiendo cuatro eras que podemos explorar. Una vez finalizada la misión, conseguiremos tules (dinero del juego) o accesorios con los que Elliot podrá equiparse y que mejorarán sus habilidades pasivas.
La mayoría de misiones cuentan cosas interesantes del mundo que rodea al juego así que son casi obligatorias de realizar si queremos enterarnos más de la historia del juego.

Apartado técnico: Estable incluso cuando todo se vuelve caótico
A nivel técnico, The Adventure of Elliot cumple bastante bien. La tasa de frames se mantiene estable incluso en momentos donde hay demasiados enemigos en pantalla o piedras cayendo por el escenario en los jefes finales, algo importante en una aventura donde los combates, los efectos y las habilidades pueden coincidir en pantalla.
Sin embargo, donde el juego deja una sensación más extraña es en la dificultad. Debido a que las mecánicas son simples, llega un momento en que los combates se vuelven repetitivos y no sólo por el hecho de que muchos jefes finales vuelven a aparecer en otras eras o mazmorras opcionales, sino porque al final sólo con la espada podemos derrotar a cualquier enemigo.

Apartado visual: El encanto del HD-2D pixel art
Square Enix sabe muy bien cómo sacar partido a la nostalgia cuando quiere, y aquí vuelve a demostrarlo. The Adventure of Elliot entra por los ojos gracias a una dirección artística que mezcla el encanto del pixel art clásico con recursos tridimensionales propios del estilo HD-2D.
Uno de los puntos más llamativos está en cómo cambian los escenarios entre eras. Un lugar verde y lleno de vida puede aparecer devastado por las llamas en otra época, mientras que un volcán en calma puede mostrarse activo en una línea temporal diferente. Estas variaciones ayudan a que volver a zonas conocidas no resulte tan repetitivo.

Apartado sonoro: Una banda sonora con alma de aventura
Tomohiro Nakamachi y Hayato Moriya firman una banda sonora sobresaliente, acompañados por otros grandes nombres de Square Enix. Con más de 100 canciones, el juego demuestra un nivel de mimo poco habitual, hasta el punto de contar con cuatro temas adicionales que no aparecen dentro del videojuego, pero sí en la edición coleccionista en disco y en plataformas digitales.
El tema principal es, sin duda, uno de los grandes favoritos, tanto para los usuarios como para nosotros. Tiene ese aire de gran aventura que se queda en la cabeza y resume muy bien el espíritu del juego.
Duración
The Adventures of Elliot no es un juego excesivamente largo, ya que la historia principal se puede completar en 10 o 15 horas, sin embargo si queremos completarlo todo al 100%, el juego podrá llegar a durar casi 30 horas dependiendo de la habilidad del jugador.
Conclusión: Esperábamos algo bueno, pero no a este nivel
The Adventure of Elliot: The Millennium Tales es una aventura hecha para quienes disfrutan de los RPG de acción clásicos, pero también para quienes buscan una exploración cuidada y un mundo con secretos.
Su combinación de combates divertidos, herramientas con usos variados, viajes temporales, mazmorras, coleccionables y una dirección artística preciosa consigue que sea muy fácil quedarse frente a la pantalla durante horas.
No todo es perfecto. La dificultad puede quedarse corta y algunos poderes desequilibran demasiado ciertos combates, especialmente contra jefes pero todo lo demás hace que sea un juego sobresaliente y que no sea un impedimento.
En conclusión, esperábamos que fuera bueno, pero no a este nivel. Y cuando un juego consigue que quieras seguir explorando, descubriendo secretos y viajando entre eras incluso después de varias horas, es porque algo lo ha hecho muy bien.

Lo mejor
- Una aventura clásica con mucho encanto y multitud de mecánicas distintas
- Tres finales distintos que aportan mayor profundidad a la historia
- La exploración entre diferentes eras funciona muy bien
- Faie aporta habilidades útiles y personalidad al viaje
- Apartado visual precioso gracias al estilo HD-2D pixel art
- Banda sonora sobresaliente, con más de 100 canciones
Lo peor
- La dificultad puede quedarse corta incluso en los niveles más altos
- La exploración entre eras, sobre todo al final, puede llegar a ser repetitiva