Rune Factory, la querida franquicia de simulación social y rol de fantasía creada por Yoshifumi Hashimoto, regresa con fuerza gracias a Rune Factory: Guardians of Azuma. Este nuevo y ambicioso título trae importantes mejoras y novedades, sin perder la esencia que conquistó a los fans desde sus inicios. En esta entrega, se mantiene el equilibrio entre la vida cotidiana, la exploración y el combate, pero con una puesta en escena más cuidada, nuevas mecánicas y un mundo que invita a perderse en él durante horas.
Rune Factory: Guardians of Azuma ya está disponible desde mañana, 5 de junio, en Nintendo Switch y PC. Si eres de los que disfruta tener sus juegos en formato físico, estás de suerte: hay una edición en caja para la consola de Nintendo que seguro encantará a los fans de la saga.
El juego llega con subtítulos en español, algo que se agradece muchísimo para poder seguir bien la historia y conectar con los personajes. Además, podrás elegir entre voces en japonés o inglés, según prefieras una experiencia más clásica o más localizada.
En este análisis, se han utilizado capturas de las primeras horas de juego con el fin de evitar revelar detalles importantes de la trama o spoilers que puedan arruinar la experiencia para los jugadores.
Historia
Rune Factory: Guardians of Azuma nos lleva a un mundo devastado tras el llamado “Colapso Celestial”. Las runas, fuente esencial de vida y energía, han desaparecido, y las tierras de Azuma, antes fértiles y llenas de vida, ahora están marcadas por la desolación. Los dioses de la naturaleza, debilitados por una fuerza corrupta, han abandonado el mundo, provocando el derrumbe de montañas, la decadencia de los campos y la aparición de una plaga que amenaza con destruirlo todo. Ante esta situación desesperada, el pueblo de Azuma clama por ayuda.
En este contexto, tomamos el papel de un joven que despierta en una aldea sin recuerdos, perturbado por un sueño en el que dos dragones luchan entre sí. Guiado por una voz interior, decide aceptar el poder del Danzaterra, con la misión de restaurar el equilibrio de la tierra, purificar la corrupción que la consume y devolver la armonía a los dioses olvidados en las distintas aldeas que están inspiradas en las estaciones del año y en la cultura japonesa.

Jugabilidad
Rune Factory: Guardians of Azuma apuesta por ofrecer una experiencia renovada dentro de la saga. Esta entrega combina de forma muy equilibrada la acción, la simulación de vida y una fuerte inspiración en la cultura japonesa, tanto en su ambientación como en sus tradiciones. El resultado es una aventura que se siente fresca pero que conserva la esencia que ha hecho especial a la franquicia.
¿Subaru o Kaguya?
Antes de empezar nuestra aventura por las tierras de Azuma, tendremos que elegir entre dos protagonistas: Subaru o Kaguya, dos personajes cuyas historias están conectadas de forma especial. Si queremos darle un toque más personal a la experiencia, podemos cambiar su nombre, aunque sus rasgos físicos no se puede modificar, sin embargo en el juego podremos personalizar un poco su apariencia con items para la cabeza, hombro y un accesorio.


Levantar una aldea no es fácil
Contaremos con una herramienta muy útil y necesaria llamada labratierra. Gracias a ella podremos acceder al modo construcción, que nos permite levantar y mejorar diferentes partes de la aldea dentro de las zonas de desarrollo. Uno de los espacios más importantes que podremos crear son los campos de cultivo, que además de ayudarnos a hacer crecer la aldea, también nos servirán para conseguir ingresos.
El funcionamiento es bastante sencillo y sigue una fórmula clásica: primero debemos construir paneles de cultivo y colocarlos donde consideremos más adecuado. A partir de ahí, solo queda plantar las semillas, regarlas a diario y esperar pacientemente a que crezcan. Existen varios tipos de paneles, que cambian según el tipo de construcción y las condiciones del terreno, por lo que también habrá que pensar un poco en cómo organizarlos bien. Conforme vayamos mejorando las aldeas, llegarán más habitantes que actuarán como jornaleros y a los cuales también podremos gestionar asignando trabajadores para minería, agricultura o incluso madereros.
Ten en cuenta cuántos jornaleros contratas, ya que no trabajan gratis. Cada uno necesita ser pagado a diario, y esos costes se cubren con los recursos generados por la aldea. Si no logras mantener un buen equilibrio y te quedas sin dinero para pagarles, la felicidad del pueblo empezará a bajar. Y si esto se prolonga, algunos aldeanos podrían marcharse, lo que afecta directamente al crecimiento y desarrollo de la aldea.


Los cultivos no solo sirven para obtener productos. Cuanto más trabajemos en la aldea y más la desarrollemos, más aumentará su nivel. Y a medida que esto pasa, la deidad que la protege recuperará su poder, lo que se traduce en bendiciones que nos ayudarán durante la aventura. Además, al subir de nivel la aldea, también mejorarán nuestras características como la fuerza, la vitalidad y otros atributos, haciendo que el personaje sea más fuerte y resistente.
También dispondremos de un almacén de envíos, donde podemos dejar los objetos, recursos o productos que no vayamos a usar. Al día siguiente, recibiremos dinero en función del valor de lo que hayamos vendido. Es un sistema práctico que nos permite avanzar sin complicaciones y mantener en marcha la economía del lugar.

A medida que avanzamos en la reconstrucción de las aldeas, podremos ir desbloqueando y colocando distintos tipos de decoraciones y edificios. Cada uno de ellos ofrece beneficios específicos o servicios para la aldea, aunque algunos solo funcionan en una aldea concreta. Por ejemplo, hay construcciones que solo aportan mejoras si se colocan en la Aldea de Primavera, Verano, Otoño o Invierno. Es importante tener esto en cuenta al planificar qué construir y dónde hacerlo.
Estas mejoras no solo ayudan al desarrollo de la aldea, sino que también influyen directamente en las estadísticas de nuestro personaje, dándonos un pequeño empujón en aspectos como la fuerza, vitalidad o defensa. Eso sí, las bonificaciones por edificio solo se aplican una vez, así que no tiene sentido construir el mismo edificio varias veces esperando acumular mejoras.
A lo largo del juego, encontraremos nuevas recetas que nos permitirán desbloquear más opciones de construcción, lo que añade variedad y personalización a cada aldea. Para levantar cualquier edificio o decoración, necesitaremos acudir a los carpinteros del lugar. Solo ellos pueden llevar a cabo la obra, siempre y cuando les proporcionemos los materiales necesarios y el dinero para cubrir el coste. Por eso, recolectar recursos de forma constante es parte fundamental del progreso.

Peticiones de tablillas ema
Como jefe o jefa de la aldea, una de nuestras tareas principales será velar por el bienestar de quienes viven allí. Los propios aldeanos nos irán pidiendo ayuda a través de encargos que dejarán en un tablón de anuncios. Estas peticiones se hacen en unas tablillas especiales llamadas ema, que tienen un bonito detalle cultural: en la tradición japonesa, las ema son pequeñas tablillas de madera en las que la gente escribe sus deseos para que los espíritus o deidades de los santuarios los escuchen.
Cada petición suele estar relacionada con las necesidades del día a día: desde entregar objetos concretos, hasta ayudar en alguna tarea o resolver algún pequeño problema. Una vez que completamos la misión, simplemente tenemos que volver al tablón para recoger nuestra recompensa. Es una forma sencilla pero efectiva de sentirnos útiles en la comunidad y seguir estrechando la relación con los habitantes de Azuma.

Exploración y Sistema de combate
El mundo de Azuma está dividido en cuatro regiones diferentes, cada una inspirada en una estación del año y con una deidad protectora propia, tanto las aldeas como los paisajes están muy ligados a la cultura japonesa.
No es un mundo abierto como tal, sino un conjunto de zonas conectadas que iremos explorando poco a poco. En cada una podremos recolectar materiales como piedra, madera, minerales o incluso conseguir recetas de comida o muebles para mejorar las aldeas y avanzar en el juego. Además, gracias a las estatuas de dragón, podremos viajar rápidamente entre las zonas que ya hayamos visitado, siempre y cuando hayamos interactuado con otra estatua previamente.
Por el camino también nos encontraremos con enemigos que patrullan la zona y nos atacarán si nos acercamos demasiado. El combate es bastante directo y se basa mucho en esquivar bien los ataques. Si logramos hacer una esquiva perfecta, el tiempo se ralentiza y podremos lanzar un contraataque con una serie de golpes antes de que el enemigo reaccione. Esto le da mucha intensidad y ritmo a las peleas.
Durante nuestro recorrido, también nos encontraremos con varios santuarios pequeños dedicados a las deidades de Azuma. Al acercarnos y realizar la danza de la unión, podremos desbloquear diferentes recetas que nos serán de gran ayuda en el juego.


En algunos momentos del juego, nos toparemos con aldeanos que han sido corrompidos por la plaga y se han transformado en monstruos. Si logramos derrotarlos en combate, recuperan su forma humana y, en agradecimiento, se unirán a nuestra aldea para echarnos una mano.
Estos personajes suelen ser mucho más útiles que los aldeanos que llegan de forma normal al subir el nivel de la aldea. No solo ofrecen un mejor rendimiento en sus tareas, sino que además pueden asignarse a instalaciones específicas en función de su oficio o afinidad. Por ejemplo, si uno tiene pasión por la forja, será perfecto para encargarse de la herrería. Eso sí, mantenerlos tiene un coste algo más alto, así que conviene planificar bien los recursos para poder contar con ellos sin problemas.


Enfrentamiento con jefes de zona
En algunas zonas del juego nos tocará enfrentarnos a poderosos jefes que no caerán fácilmente. Estos enemigos cuentan con una defensa muy alta, así que atacarlos de forma directa no suele ser suficiente para hacerles verdadero daño. La clave está en llenar su barra de aturdimiento: para eso, hay que encadenar varios golpes seguidos sin perder el ritmo.
Una vez que la barra se llena, el jefe quedará completamente aturdido durante unos segundos, dándonos una valiosa oportunidad para atacarlo con todo y causarle mucho más daño del habitual.
Además, cada jefe tiene sus propias debilidades, ya sea a cierto elemento o a una zona específica de su cuerpo. Si logramos golpear en ese punto débil o usamos el elemento adecuado, la barra de aturdimiento se llenará más rápido, lo que nos da ventaja en el combate.

Habilidades y equipamiento
Disponemos de dos tipos de armas principales: la katana, pensada para el combate cuerpo a cuerpo, y el arco, que nos permite atacar a distancia. A medida que avancemos, podremos mejorar ambas gracias a sus respectivos árboles de habilidades, donde desbloquearemos ataques nuevos y mejoras útiles.
Para hacerlo, necesitaremos puntos que se dividen en dos tipos: por un lado están los puntos específicos, que obtenemos simplemente al usar las distintas herramientas o realizar actividades. Por ejemplo, si usamos mucho el arco, iremos ganando puntos relacionados con él. Lo mismo ocurre con acciones como cocinar.
Por otro lado, están los puntos generales. Estos no se consiguen con una acción concreta, sino al finalizar el día. Al irnos a dormir, el juego hace un recuento de lo que hicimos y nos da una cantidad de puntos generales en función de nuestro rendimiento. Estos sirven para mejorar al personaje en varios aspectos: podemos subir atributos como fuerza, resistencia o energía, y también mejorar tareas básicas como la minería o la recolección para que sean más efectivas.
También hay habilidades especiales que desbloquearemos gracias a objetos únicos que nos entregan las deidades, como los llamados tesoros sagrados. Estas mejoras suelen estar relacionadas con el combate o el uso de nuevas herramientas.

Nuestra propia vida en Azuma
Podemos conocer a 16 personajes con los que es posible tener una relación romántica. Cada uno tiene su propia forma de ser, historia y manera de relacionarse contigo. Da igual si eliges jugar como Subaru o Kaguya, puedes enamorarte de quien quieras sin importar el género, lo cual da mucha libertad para que cada jugador viva su historia a su manera.
Estas relaciones se construyen poco a poco, con detalles del día a día: hablar con ellos, hacerles regalos, compartir momentos especiales o participar en ciertos eventos. Cuanto más te acerques a un personaje, más conocerás sobre él o ella, desbloqueando escenas exclusivas y pequeñas misiones que te permiten conectar a un nivel más personal, incluso podremos invitarles a acompañarnos en nuestras aventuras.
Si decides seguir adelante y la relación avanza, podrás casarte y formar una familia. Esto no solo cambia la forma en la que interactúas con ese personaje, sino que también desbloquea nuevos momentos y sorpresas que hacen la experiencia aún más especial. En definitiva, es una parte muy bonita del juego que le da mucho corazón a la historia y te permite vivir algo más que aventuras y combates.

Calendario y eventos
El juego se divide en cuatro meses, cada uno representando una de las estaciones del año. Cada mes tiene 30 días, y durante ese tiempo podremos participar en distintos eventos, como los cumpleaños de los personajes, concursos o actividades y misiones para fortalecer nuestras relaciones. El día comienza a las 6 de la mañana y termina a medianoche, si no nos acostamos antes de dicha hora empezaremos a perder la salud. El tiempo avanza poco a poco mientras hacemos lo que queramos, sin que las acciones consuman estamina ni que haya límites de tiempo específicos para cada actividad.

Apartado gráfico
Este nuevo capítulo en la saga Rune Factory marca un cambio evidente respecto al estilo visual al que estábamos acostumbrados. Atrás quedan los personajes de proporciones “chibi” y las líneas suaves que tanto definían el trabajo de Minako Iwasaki. En su lugar, se ha optado por un diseño más estilizado, con trazos más definidos y proporciones realistas, buscando transmitir una estética más madura y detallada, sin perder la esencia de fantasía que caracteriza a la serie.
La historia se desarrolla en el continente de Azuma, un lugar profundamente influenciado por la tradición japonesa, tanto en su arquitectura como en sus paisajes. Las aldeas están inspiradas en las cuatro estaciones del año, y cada una refleja con detalle su atmósfera particular: cerezos en flor en primavera, campos bañados por el sol en verano, bosques rojizos en otoño y paisajes nevados en invierno. Todo está acompañado por una paleta de colores viva y variada, con tonos intensos y saturados que contrastan con los colores más apagados que vimos en otras entregas.
Una de las novedades más destacadas es la posibilidad de reconstruir y personalizar las aldeas. A medida que progresamos en la aventura, podemos dar forma a estas zonas, eligiendo qué edificios construir y cómo decorarlos. Esto no solo afecta a la apariencia del entorno, sino también a su funcionalidad: ciertas construcciones aportan mejoras tanto a la aldea como a las estadísticas del protagonista.
En cuanto al combate, también hay cambios interesantes. Se ha añadido un toque artístico muy particular, con efectos visuales que recuerdan al estilo ukiyo-e, especialmente en los símbolos que aparecen durante los ataques. Además, se incorporan nuevas armas como el abanico y el talismán, que no solo aportan variedad al sistema de lucha, sino que también introducen animaciones y efectos visuales únicos que refuerzan la ambientación del juego.
Apartado sonoro
La banda sonora de Rune Factory: Guardians of Azuma está firmada por Noriyuki Asakura, conocido por su trabajo en Rurouni Kenshin o Tenchu, y vuelve a demostrar su talento con una composición que combina lo mejor de lo tradicional y lo moderno. A lo largo del juego escucharemos instrumentos clásicos japoneses como el shamisen, el shakuhachi o los tambores taiko, mezclados con arreglos más actuales que logran transmitir tanto calma como energía, según el momento. La música no solo acompaña la acción o la exploración, sino que también refleja muy bien el ambiente único de cada aldea, inspirada en una estación del año.
Los efectos de sonido siguen esa misma línea artística. En los combates, tanto los sonidos como los efectos visuales tienen un aire muy marcado al estilo ukiyo-e, lo que refuerza esa ambientación japonesa que envuelve todo el juego. Las armas especiales, como el abanico o el talismán, no solo se ven distintas en acción, sino que también suenan diferente, aportando más variedad y personalidad al sistema de combate.
En cuanto al doblaje, el juego ofrece la posibilidad de elegir entre audio en japonés o inglés. La versión japonesa cuenta con actores de renombre como Junya Enoki (voz de Subaru) o Yui Ishikawa (voz de Kaguya), cuyas interpretaciones aportan mucha vida y emoción a los personajes. Se sienten cercanas y creíbles, ayudando a que conectemos mejor con los protagonistas y con los habitantes del mundo. La versión en inglés, aunque menos conocida en cuanto a reparto, también está bien trabajada y es una alternativa sólida para quienes prefieren jugar en su idioma.
Duración
Es complicado dar una cifra exacta de cuánto dura el juego, porque este tipo de títulos suelen ser un pozo sin fondo. Puedes pasarte fácilmente decenas de horas construyendo, recogiendo recursos o explorando. En total, la experiencia puede durar entre 40 y 60 horas, pero si te lo tomas con calma y quieres aprovechar todo lo que ofrece, no sería raro superar las 100 horas. Además, hay muchas cosas por hacer aparte de la historia principal, así que siempre tendrás algo nuevo que descubrir o mejorar.
Conclusión
Rune Factory: Guardians of Azuma es un juego que apuesta por darle un aire nuevo a la saga, con un estilo visual más marcado y mecánicas que refrescan la experiencia. Aunque no está exento de algunos problemas técnicos y decisiones que pueden no gustar a todos, supone un paso adelante importante y una base sólida para lo que viene en el futuro de la franquicia.
Es una propuesta perfecta para los seguidores de la saga, pero también para quienes disfrutan de los simuladores de vida que combinan acción y una ambientación con mucha personalidad.
Lo mejor
- El mundo de Azuma, dividido en aldeas estacionales, ofrece una ambientación visual y temática inspirada en Japón.
- El cambio hacia un diseño más estilizado y maduro, alejado del tradicional estilo “chibi”.
- La acción es más directa y visualmente atractiva que nunca, con ataques que evocan el arte ukiyo-e.
- La posibilidad de construir y personalizar las aldeas.
- La banda sonora de Noriyuki Asakura.
Lo peor
- Presenta popping al movernos rápido por el mapa.
- Hace uso de “level of detail animation” al alejarnos de las zonas cuando hay personajes o enemigos.
- Alguna que otra caída de FPS en las cinemáticas y en algunas zonas del juego.